Molfino
LA ULTIMA NAVIDAD
A continuación presento un cuento del escritor Miguel Ángel Molfino, quien recientemente publicó la novela Monstruos perfectos. (En el blog hay más cuentos: aparecen clickeando abajo sobre su caricatura.)
Cuando la policía ingresó a su hogar, el tipo se sintió definitivamente perdido. Lo habían bajado a los empellones del patrullero, lo traían oculto debajo de una enorme campera de jean. Una turba de periodistas, fotógrafos y cámaras de TV seguían los acontecimientos más allá de la barrera de cintas amarillas y negras (escena del crimen, decían); los vecinos no lo podían creer. A espaldas del tumulto, las luces de un alto pino de navidad se entremezclaban con las mareantes balizas de los patrulleros. Frente a la tienda de chocolates, un grupo de niños vestidos como monaguillos entonaba un villancico triste y desangelado.
Se llegaron hasta una PC y un miembro de la Policía Científica abrió una serie de páginas que mostraban fotos y videos de niños desnudos y orgías. En todas aparecía la figura inconfundible del detenido. Como hormigas voraces, los agentes requisaban el resto de la casa. De pronto, uno de los oficiales, al abrir la puerta de un cuarto, exclamó: Miren lo que guardaba aquí este hijo de puta.
La habitación se veía abarrotada de juguetes.
- Esta fue tu última navidad afuera, degenerado de mierda, dijo el jefe.
Santa Claus, esposado, lo miraba altanero. Su voz grave y potente se dirigió al policía.
- Cuiden de los renos. Al trineo se lo dejo de regalo a su hijito, inspector.
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CURIOSIDADES DE
Ya en Berlín aprende el alemán mientras sorprende a la afición del Bundeskraus con sus aparentes lagunas mentales. A uno de los encuentros asiste el físico Max Plank y al cabo del primer tiempo comprende que ese jugador argentino juega escrutando las leyes de la velocidad de la materia. Pide ser presentado, lo llevan al vestuario al término del match y se duchan juntos mientras intercambian opiniones sobre el proceso aritmético del chanfle y la ley de radiación térmica en los tiros libres indirectos. A los días, Giampietro invita a un asado a Plank quien llega acompañado por Schrödinger, Bohr y Heinsenberg, integrantes del equipo que venía investigando lo que será, un año después, la mecánica cuántica. Los físicos no llevan vino al asado y se registra un altercado entre el argentino y Plank, el cual es aplacado por Bohr con la siguiente frase: “Si sustituímos la integral de frecuencia de vuestros gritos por una suma no contínua de moléculas divertidas, podríamos reemplazar el vino por cerveza o, de lo contrario, tenderemos al infinito”. El incidente es conocido como “Polémica Giampietro”. El delantero es invitado a integrar el equipo de científicos: se le encarga la etapa de precalentamiento y tácticas para charlas con teoría detenida.
En una de las reuniones, Plank enuncia la hipótesis de que la radiación electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de cuantos (quantas) de luz o fotones de energía mediante una constante estadística. Esto le causa mucha risa a Giampietro y debe ser medicado para cortarle el ataque de hilaridad. Cuando sale del coma risueño, exclama: No entiendo una pepa pero suena genial. Luego de la primera formulación cuántica, dada a conocer en diciembre de 1900 en
Cuando Plank formula su teoría subatómica e incorpora los conceptos de partículas elementales de la materia aplicados a los electrones, neutrones, átomos, entre otras, lo hace en casa de Giampetro durante una sesión de yoga. Giampietro recae en un ataque de risa incontrolable y sale del mismo gracias a una sesión de hipnosis realizada por un joven discípulo de Jean-Martin Charcot de nombre Sigmund Freud. Plank, angustiado por lo que supone una nueva crítica de Giampietro a sus teorías, intenta suicidarse con una sobredosis de protones. Luego de estos episodios se distancian para siempre. Isidoro Giampietro decide regresar a
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CURIOSIDADES CIENTIFICAS
EL DARWIN NEGRO. En las doradas planicies del este de Nairobi, nace en 1898 Samburu Kibaki, hijo de un guerrero Masai y de una antropóloga alemana, cuya notable inteligencia se dio a conocer a sólo 15 minutos de haber nacido. Según la leyenda, el recién nacido no lloró sino que recitó un extenso fragmento de “Tierra Baldía” de T. S. Eliot, en swahili, su idioma natal.
Su infancia fue recorrida por la tragedia. Durante la gran hambruna de 1909, su padre se comió a la antropóloga alemana no permitiendo que el pequeño Samburu probara un solo bocado de su madre. Este episodio lo marcó definitivamente y lo llevó a imaginar que el Hombre descendía de los Leones. Alejado de las prácticas guerreras masai, Samburu se dedicó a explorar el mundo de la biología al que llamó Okando que, en swahili, significa “cuánta cosa viva anda por aquí”.
Durante el protectorado británico, Samburu estudia las costumbres europeas, coligiendo que las mismas son Belenda Kumo (“¡Qué diferentes que son!”)y escribe su primer texto, 1.966 páginas de hoja de pelma, una especie de palmera salvaje o awenda soka. Titula el trabajo “Kasala oi Naburi waijli tengue duba duba da” (traducido al inglés como ¿What? y al español como ¿Qué?). La tesis central manifiesta que el Hombre no desciende de los Leones sino de las lianas y que un complejo proceso evolutivo acelerado por una gran tormenta eléctrica determinó la creación de los cordones umbilicales, primero, para dar paso luego a los bebés gracias a otra gran tormenta eléctrica. Fue expulsado de la tribu por el consejo de ancianos, aplicándosele la ley masai llamada “Obenda” (“Este está en pedo”, en swahili).
A los 23 años se casa con Kasima, una keniata de seis tetas, sólo con el fin de estudiar el fenómeno Bunga (“No le cuelga nada entre las piernas”). De estas observaciones, nace su más original y sorprendente trabajo teórico: “Enkere bagata, una aproximación al Enkere bagata”. Lejos de conocer las teorías darwinianas, su pensamiento padece justamente de éso: se aleja de las teorías darwinianas. Y postula que el Hombre desciende de muchas cosas y no atina a señalar ninguna en específico. Lo original de esta obra reside en su último capítulo, en el que Samburu describe un atardecer junto a una aguada y observa a un grupo de monos que chancean luego de haber bebido. Dice textualmente: “asmanda jomo gabiga é, saru moi okendo sha la la” (“Qué extraño, se mueven como Hombres”). A este destello lo retomará tres años después cuando escribe “Mogambo”, novela antropológica que luego fue llevada al cine, protagonizada por Clark Gable. Su búsqueda del Origen no cesa y hacia sus 40 años, vive ocho meses infiltrado en una manada de búfalos, experiencia que abandona por considerarla kumo (“nada que ver”). Sorpresivamente, un golpe de estado comandado por mercenarios sudafricanos lo lleva a la presidencia de Kenia y dicta numerosas leyes favorables a los monos: ya entrevee la punta del ovillo. Al año de gobernar, su gabinete está compuesto por seis keniatas, dos leones, un búfalo y siete monos. Empero, una calurosa noche del Hujami jutsi (“verano de mierda”) su tienda de campaña es asaltada por un golpe de estado liderado por leones y no sólo es depuesto sino devorado por una pandilla de monos drogados con osinya, un opiáceo que se extrae de la manteca en mal estado. Fue el final. Samburu Kibaki, quién lo puede negar, es, fue y será, el Darwin africano.
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CURIOSIDADES DE
Por Dios, qué batalla
Dieter J. Feuervivaldi (1811-1871) y Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872), desarrollaron una curiosa y larga discusión filosófica que se dio en denominar contrapunto filosófico, antecedente insoslayable de la dodecafonía hegeliana y el atonalismo marxista. Se conocieron en la adolescencia, cuando cursaban sus estudios en el Seminario de Leipzig. Ambos practicaban la religión católica, de lunes a viernes, y la luterana los fines de semana. La controversia nació, años después, cuando Dieter se convirtió al islamismo, culto al que empezó a dedicarle los días miércoles. A Ludwig Andreas no le parecía apropiado ese día –justo a la mitad de la semana laborable- para orar en dirección a
Dieter produce su primera gran obra: Feuerbach se la come, ilustrada con dibujos obscenos realizados por el autor y referidos a los hábitos sexuales de Feuerbach y de Dios.
Ludwig Andreas responde con su ya célebre tratactus: A Feuervivaldi no se le para, glosado con sonetos groseros dedicados a su rival. Tras la publicación se retan a duelo, evento que tiene lugar en el campus de
Dieter publica entonces una sucesión de escritos teológicos que Feuerbach replica con marcada obstinación: a De quién es esa manito, Feuerbach responde con Tuyita, tuyita; Feuervivaldi edita Dios está en los tobillos que recibe como refutación por parte de Feuerbach la enfática Teología de los calcetines (obra escrita en voz alta ya que, para entonces, la hipoacusia de Feuervivaldi era severa). Durante diez años se asestan libros, ponencias, artículos, sustantivos, verbos y adjetivos. La aparición de Dios es ateo escrito por Feuervivaldi confunde a Feuerbach y lo sumerge en una larga depresión de la que saldrá cuando el joven Karl Marx comienza a refutarlo. En sus diarios, hacia esas fechas, Ludwig Andreas anota: ¿Es que acaso nací para ser un sparring de los filósofos?
Dieter J.Feuervivaldi, vacío de rivales, se vuelca a la bebida, al ateísmo y pone una mercería en Davoz Platz, Suiza. Allí pasará los últimos años de su vida, rodeado por los nietos que jamás tuvo.
MIGUEL ÁNGEL MOLFINO
(dibujo por el artista chaqueño Julián Matta)
En estos días iré subiendo al blog unos relatos que Miguel Ángel Molfino llamó curiosidades. La primera de ellas es una literaria y versa sobre un ignoto poeta del movimiento beatnik.
Molfino es un escritor chaqueño nacido en 1949; ha escrito diversos libros y vivó durante largos años en México. Su militancia revolucionaria le valió la cárcel y algunas de esas experiencias nutrieron la obra de Mempo Giardinelli, así es el caso de “Kilómetro
Una contratapa de página/12, http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/index-2010-05-06.html.
Una entrevista del youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=OTDRVf4BqAQ
MIGUEL ÁNGEL MOLFINO/1
Curiosidades literarias: El primer poeta beatnik
Cuando en 1956 Allen Guinsberg publica su poema “Aullido”, el primer hito oficial de la cultura beatnik, nadie tenía noticias de que, ocho años antes, un ignoto poeta nacido en Phoenix de nombre Alien Guinnes había dado por iniciado el movimiento beatnik al escribir su poema “Antes de que grites”. Su obra y sus actos crecieron paralelos a la revolución encarnada por el mismo Guinsberg, Jack Kerouac, Neal Cassady y William Burroughs, entre otros, siempre a la sombra de estos gigantes, algo con lo que jamás pudo competir: medía 1,52 y su sombra no alcanzaba los
Autodidacta, durante su vida trabajó en numerosos oficios: fue plomero, mecánico, porrista en los Vaqueros de Dallas, carpintero, vendedor de autos, maniquí en las Tiendas Macy’s (fue el Maniquí del Año en 1955), chofer en
Alien sabe que ha inventado el movimiento beatnik pero su mecenas, Frank Stamponatto, le exige que esa nueva cultura se llame Movimiento Carmelo, en honor a su primogénito.
Allen Guinsberg tiene noticias del Movimiento Carmelo e intenta tomar contacto con alguno de sus integrantes. Imagina que se trata de una secta dionisíaca que baila bajo los efectos del LSD el Calypso Bananero de Harry Belafonte pero su decepción es grande cuando descubre –luego de que una ráfaga de ametralladora barre el frente de su casa- que no es más que un grupo de mafiosos inclinados a la poesía contemporánea.
Alien Guinnes se marcha a México para experimentar con el peyote. Hace auto-stop y lo levanta un joven apuesto, triste y dicharachero. Es Jack Kerouac. Pero, el milagro no se produce: Jack no sabe quién es Alien ni Alien sabe quién es Jack, incluso Alien no está, en ese momento, muy seguro de quién es Alien. Se separan en la ciudad de México. Alien vive su primera experiencia alucinógena: come un taco con salsa picante y el ardor le provoca visiones extremas durante nueve días. Es en México donde se pierden los pasos de Alien Guinnes, convirtiéndose así en una de las leyendas más desconocidas de





















