Otro poema de pelea callejera





Rueda y cae,
lo veo erguirse tal un Lázaro orillero…

Sí, tiene los huevos bien puestos,
su cabeza se abre crispada
el pavimento la martilla erosionada,
la liman las limas de todos los tiempos.

Se levanta y golpea,
está solo,
la sangre elabora las dudas postreras.

Golpean
se arrincona,
no cae:
¡no lo creas!

Cierro los ojos
cuando los abro
estoy donde estoy,
ruedo y caigo.

de Con los pasos de la mala vida (metele cumbia guachín!) (Pixel, 2006).


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