Curiosidades literarias: El primer poeta beatnik
Cuando en 1956 Allen Guinsberg publica su poema “Aullido”, el primer hito oficial de la cultura beatnik, nadie tenía noticias de que, ocho años antes, un ignoto poeta nacido en Phoenix de nombre Alien Guinnes había dado por iniciado el movimiento beatnik al escribir su poema “Antes de que grites”. Su obra y sus actos crecieron paralelos a la revolución encarnada por el mismo Guinsberg, Jack Kerouac, Neal Cassady y William Burroughs, entre otros, siempre a la sombra de estos gigantes, algo con lo que jamás pudo competir: medía 1,52 y su sombra no alcanzaba los
Autodidacta, durante su vida trabajó en numerosos oficios: fue plomero, mecánico, porrista en los Vaqueros de Dallas, carpintero, vendedor de autos, maniquí en las Tiendas Macy’s (fue el Maniquí del Año en 1955), chofer en
Alien sabe que ha inventado el movimiento beatnik pero su mecenas, Frank Stamponatto, le exige que esa nueva cultura se llame Movimiento Carmelo, en honor a su primogénito.
Allen Guinsberg tiene noticias del Movimiento Carmelo e intenta tomar contacto con alguno de sus integrantes. Imagina que se trata de una secta dionisíaca que baila bajo los efectos del LSD el Calypso Bananero de Harry Belafonte pero su decepción es grande cuando descubre –luego de que una ráfaga de ametralladora barre el frente de su casa- que no es más que un grupo de mafiosos inclinados a la poesía contemporánea.
Alien Guinnes se marcha a México para experimentar con el peyote. Hace auto-stop y lo levanta un joven apuesto, triste y dicharachero. Es Jack Kerouac. Pero, el milagro no se produce: Jack no sabe quién es Alien ni Alien sabe quién es Jack, incluso Alien no está, en ese momento, muy seguro de quién es Alien. Se separan en la ciudad de México. Alien vive su primera experiencia alucinógena: come un taco con salsa picante y el ardor le provoca visiones extremas durante nueve días. Es en México donde se pierden los pasos de Alien Guinnes, convirtiéndose así en una de las leyendas más desconocidas de





















1 comentario:
Alguna otra vez, querido piadoso Mariano, alguien también rasqueteará los pisos sucios de la poesía para rescatar nuestros versos del olvido. Ricardo Dubin
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