Olímpica X


Entre las Odas y fragmentos de Píndaro y el Mundial se me escapó una oda al Gordo:

Pocos son los que sin esfuerzo
alcanzan victoria gozosa;
luz para la vida
frente a todo trabajo.
(Olímpicas, X, 22-23.)
Estrofa I,
Mi mujer me grita
(yo no escribo este poema)
porque estoy
todo el día
en la cama
dándome vueltas.
Yo le explico
todo escritor
vive en su cama
necesita sus mates sus pantuflas
alguien quien le caliente
las piernas.
(Yo quiero ser también
un héroe entre las sábanas
del Nilo.)
Pero desde la cocina,
calentando el guiso
escucho nuevamente:
“salí de la cama”
“conseguí trabajo”
“sos un vago”,
¡ay!,
mi mujer no entiende a los poetas
dice que por eso no trabajo
me gasto
los mango en los puchos
los últimos
mal medidos versos
entre mate y mate
en mi cama garabateo
una olímpica al Diego
Antiestrofa I,
dicen
que en los cementerios
escribían “no saben
por dios lo que se pierden” lo que hay
dicen que los linyeras despertaban
y tiraban el vino en la última gambeteada
que en el 86
este villerito dio.
Yo descubría la patria
cada vez, cada vez más
en cada defensor que
dejaba atrás.
El gordo escapado
de algún malón pampa
sabe
que la poesía es el ritmo
de curtir experiencia
con sentimientos ajenos.
Juremos con gloria morir
me enlacé
en tus botines al ver caer
en una épica villera
en una homérica gambeta
a todos los defensores.
Los negros no lo quieren
no por lo que ganó
nadie confía en los que ganan
cualquiera es premio nobel
presidente de la nación
proxeneta campeón:
todos rubios universitarios
con campos autos televisión
con caras de
“me llevo tu vuelto” “terminó la función”.
Los negros lo quieren
pudo
ser el griego broncíneo
de la edad de oro ganar,
pero por dentro
lo llamaba una patria castigada
(se llama: merca mala.)
Se sabía que en
sus lágrimas no se perdía
no una vez más un mundial,
se perdía
la posteridad que Dios nos cagó
en algún suburbio
de este universo.

Epodo I,
no saben cómo me rompe las pelotas
este continente
que quiere solo indios fracasados,
yo quería aire acondicionado
para el verano.

Antiestrofa II,
Yo quise jugar como él
pero solo por las minas
la plata poder cagar
a la hinchada,

Epodo II,
lloré casi
(llorar es de puto
yo no lloro:
tengo diarrea)
cuando
en la televisión lo vi
muriendo

Estrofa III
pero el gordo sí que sabía
de poesía
por eso gasto mis últimos mangos
en la cama escribiendo
versos al Diego,
mientras me imagino en el potrero
esquivando
desparramando por el barro
a los vagos,
gambeteando las toscas
me sale el arquero
adelantado
se la pico con la zurda
y ya la patada del defensor
no me duele
porque del piso
con la cara escrachada
por una piedra
abierta veo
el ojo mocho
ensangrentado
veo
la pelota picando
pasando los dos palos
que hacen de arco,

ahora sí: decime vago.

de Bardo (Pixel, 2012)

1 comentario:

Anónimo dijo...

perdon por ignorar, querido atahualpa. veo que no aflojás.
creyentes felicitaciones