/las tripas/

/ hoy mi abuelo me dijo / que me
calle de una vez / que lo deje /
mi abuelo me dijo / que me calle
/ pero yo / primero / pensé pero
después dije / abuelo / que no
me voy a callar / que vos estás
muerto / ahora no / pero ahora sí
/ y empezó a decirse que él / no
se iba a callar / o yo sabía boliar
unas avestruces / o cocinar una
mulita / o cagarme bien de frío a
la cinco de la mañana / o dormir
en el piso / y sentir las lauchas
mordiéndote en la noche / los
dedos / no / el dedo gordo del
pie / en la noche / durmiendo
en el piso / que ni mierda se va
a callar / que yo me calle de una
vez / que me va contar historias
del indio Huiquil / y de cuando
lo vendieron unos señores / por
cinco o diez pesos / que si yo
sé lo que es valer / si yo alguna
vez tuve precio / cinco o diez
pesos / que me miren los dientes
/ porque nací peón / y el criollo
es mierda en este lugar / que
no se va a callar / yo le digo /
abuelo / que estás muerto / que ya el
rancho de adobe / donde dormí esa
siesta / mi mejor siesta del mundo / y
ese caballo / el tordo / y esas mulitas /
y esas avestruces / y el indio Huiquil
/ que te decía peñi / y don rogelio /
viejo vizcacha / y el san puta / ese otro
peón que tenía tatuada la cárcel en
su hombro / y los perros / todo / para
resumir / está muerto / que me quiero
vivir como gusto / le dije / pero no / que
me calle / yo / qué mierda voy a estar
muerto / que mierda voy a morir / si
todavía las tripas me hacen ruido de
no comer / si todavía ando con mi flete
/ buscando un conchabo / qué mierda
voy a estar muerto / repite / y nos
quedamos callados / yo / ya no sé qué
contestarle / y a él le entra una tristeza
/ que parece que sí / que está muerto
/ pero repite / qué mierda decís / si
todavía las tripas me duelen /
si todavía las tripas me duelen /

Olímpica X

Pocos son los que sin esfuerzo
alcanzan victoria gozosa;
luz para la vida
frente a todo trabajo.
(Olímpicas, X, 22-23.)

Tesis urgentes para tiempos de guerra

Identificar al enemigo, vencer al enemigo. Necesitamos conocer los apellidos, las fortunas, las escuelas, las universidades, el capital, las alianzas de nuestro enemigo.  Debemos definirlo: qué sectores de las clases dominantes consideramos enemigos inmediatos. Necesitamos, urgente, como hizo FORJA en la década del ´30, establecer una pedagogía popular del enemigo: denunciar con lenguaje nuevo las condiciones neocoloniales que vivimos en nuestro cotidiano. Significa, además, señalar los hechos más allá de nuestros intereses particulares: nombrar constantemente a Magnetto puede ser una forma de ocultar que el avión presidencial fue usado durante muchos de los doce años kirchneristas por Gustavo Grobocopatel o Franco Macri. No se puede entender la política sin entender cómo nuestro país ha sido una zona en disputa geopolítica por las potencias mundiales. La extranjerización y la concentración, el monocultivo, el saqueo de recursos no es un tema de periodismo comprometido ni de papers universitarios sino de entender el funcionamiento de los imperialismos en sus periferias neocoloniales para poder hacer política de masas. Ahí duele la pobreza, la corrupción, la injusticia. Un revolucionario tiene que hablar a la gente donde el cuerpo tiene marca. No hablar de cosas etéreas que interesan a sectores marginales de las clases medias sino escuchar en la calle el odio popular al enemigo. Sistematizar ese odio. Hacerlo política. Hacer del enemigo una palabra que todos sepamos.

No subestimar al enemigo. El macrismo es el ejercicio estatal directo de un sector de las clases dominantes. Sus apellidos nos permiten armar las biografías de estos “señores bien” que han matado –como deporte nacional- todos los indios y criollos que necesitaron. Nada nos puede hacer suponer que no lo vuelvan a hacer si lo consideran necesario (exigencia: preparase para una etapa de nuevo orden). No obstante, no son sólo eso. Su agilidad y audacia para imponer agenda pública exige dejar de pensarlos como ignorantes o brutos. Criticamos a partir de nuestras moderadas ilustraciones académicas a actores políticos que ejecutan planes desde paradigmas que no requieren ninguna tradición humanista. Su maestría es sintetizar en políticas públicas el momento tecnocrático del capitalismo actual. Son hábiles, audaces, salvajes. Ejercen total control en el manejo del Estado. Controlan todas las fuerzas represivas, la justicia, el periodismo y otras instituciones basadas en el proxenetismo de los apellidos ilustres. Estudiar al enemigo. Prepararse para su violencia.

La debilidad democratizante. Los sectores del kirchnerismo que quieren volver a un grado cero de su política republicana no descubren que la situación ya es otra y el enemigo ha tomado un camino que imposibilita los pasos ya dados. Mucho menos se podrá enfrentar a un enemigo con una construcción mediática. El “vamos a volver” apuesta a resolver la conflictividad social en términos de rosca superestructural. El sedimento histórico de guerras, sublevaciones, huelgas, guerrillas, genocidios se lo busca reducir a la intervención coyuntural de lo electoral negando la multiplicidad de actores concretos y, lo que es trágico, subestimando al enemigo. No es casual que luego de una derrota contundente como significó el triunfo electoral de Macri, el kirchnerismo duro se haya replegado, en una primera instancia, en hacer resistencia en plazas de la ciudad de Buenos Aires, en zonas más bien burguesas, donde Macri recibió hasta el 76% de los votos. Sus reflejos progresistas lo alejaron de las concentraciones obreras y populares para organizar esos actos.

Dirigir mayorías. La máxima de que “el izquierdismo es ver más enemigos que los necesarios y el oportunismo encontrar más amigos que lo conveniente” es válida para estos tiempos. Pensar al pueblo como presa inconsciente de fuerzas mediáticas que desconoce (y, desde ahí, por tanto, explicar su voto parcial al macrismo) es sumarse a la ilustración de cabotaje tan cara a la izquierda argentina. Un proyecto superador no es sólo el que pueda vencer al macrismo sino, además, el que pueda vencer las causas de la última derrota electoral. Lejos de la rosca superestructural pero, también, del agite izquierdista, enfrentar al enemigo real nos pone alerta en una situación de peligro. Es evidente que el kirchnerismo está limitado por su propia construcción a un piso electoral mediano; su mayor debilidad es que no ha sido una herramienta política de las mayorías populares sino una representación progresista (y, muchas veces, ni siquiera eso) de sus intereses. Cristina Kirchner no es una líder de masas como Hugo Chávez o Juan Domingo Perón. Hay cierto pensamiento mágico que supone que el desgaste de la figura de Macri será proporcional al crecimiento de la imagen de Cristina Kirchner olvidando una advertencia de John William Cooke que podríamos aprender de memoria: “un gobierno no cae porque sea malo simplemente, sino porque hay condiciones que se dan y fuerza organizada para aprovecharlas”. Hoy debiéramos revisar las condiciones materiales del mundo actual que no son las que posibilitaron el ciclo de gobiernos latinoamericanos de corte nacionalista, reformista o progresista desde el triunfo electoral de Hugo Chávez. No obstante, el campo político, inevitablemente, es “autoritario”: exige a los actores operar en campos definidos de participación y acción. Estar fuera de estos procesos es, muchas veces, estar en el otro campo. Los discursos, no importa su complejidad, sus matices, rápidamente se traducen en acciones de un campo político. Y, en ese sentido, el kirchnerismo representa un piso de derechos sociales que el macrismo viene a liquidar. Un escenario complejo que exige lucidez: no se puede decir el infantilismo del “son todos lo mismo”, tampoco el oportunismo de replicar (en versiones cada vez más sectarias) un modelo limitado.

Construir unidad en las calles, construir un programa popular. Resistir y acumular. Construir organización. En lo político electoral no ser sectarios: el kirchnerismo representa un piso social que defendemos y que ningún maximalismo verbal va a superar a fuerza de narcisismo. Si Macri gana la elección, en cada represión escucharemos: “la gente nos votó para hacer esto”. Su derrota electoral, en octubre, es clave. Desde lo programático: interpretar los límites del progresismo (no en libros, sino, principalmente, en la voz del laburante) y construir, en la calle (y en la rosca, claro), un programa de mayorías. Casi medio siglo de derrotas ideológicas nos han hecho precavidos y previsibles. Debemos exigirnos más: debemos, podemos, queremos vencer.




Hay un desaparecido que habla

1. Hay una cifra mínima de todo pueblo que es hacer rito de los muertos. Poder enterrarlos o incinerarlos o hablar con ellos por última vez o bailar y cantar o emborracharse y llorar. Despedirlos. Inclusive al enemigo. Inclusive a quien uno ha matado. No se puede ultrajar al muerto. Por eso Martín Fierro, luego de matar al moreno y de escapar, sabiendo que su cuerpo fue arrojado a campo abierto para ser comido por los caranchos y su alma anda en pena como luz mala por el camino, canta: Yo tengo intención a veces, / para que no pene tanto, / de sacar de allí los güesos / y echarlos a camposanto. No se puede ultrajar al muerto. Por eso un desaparecido no es un muerto. Un desaparecido no para de desaparecer. Un desaparecido es alguien quien no deja de llamarnos para que le demos nombre. ¿Cuántos cuerpos hay pudriéndose para que los coman los caranchos? ¿Cuántos más? ¿Cuántos?

2. Es la historia de Aquiles y Héctor. Es el origen de toda cultura: darle un rito a la muerte. Inclusive al enemigo. Al más odiado. Al muerto en venganza. Aquiles pierde la gracia divina por ultrajar el cuerpo de Héctor y arrastrarlo por los alrededores de Troya, como perro, en venganza personal, durante días. Héctor había matado a su amigo más amado y Aquiles, ganado por su ira, fuera de todo control, luego de asesinarlo, lo ultraja públicamente. Los dioses están indignados por la ausencia de respeto a los muertos. Zeus exige la restitución del cuerpo y, finalmente, Aquiles lo devuelve a su padre, Príamo. El poema de Homero comienza con una guerra y termina en un mandato fúnebre. Una guerra que no es otra cosa que la aventura imperialista de Agamenón tiene un orden superior: el rito de los muertos.

3. No es que en las antigüedades no hubiera expolio (las tesis aristotélicas sobre la esclavitud como hecho natural o la sumisión de los pueblos bárbaros al Incario según el Inca Garcilaso nos dicen lo contrario) sino que en el triunfo global del imperialismo –ese corazón de las tinieblas que sólo no para de crecer- se cifra una verdad (científica y universal): los cuerpos son sólo cuerpos y los muertos son sólo muertos. Ningún orden superior va a detener el saqueo imperial. O dicho de otro modo: el saqueo imperial no sólo exigió matar a Dios sino, principalmente, la humanidad de los humanos. Y el cuerpo de Héctor no vuelve al padre. Y el cuerpo del negro no es esperado por Fierro para ser enterrado. Y el cuerpo tuyo, hermano, si hay que tirarlo a campo abierto se tirará. Ya los caranchos harán su trabajo. Porque ya lo dijo Kilgore: I love the smell of napalm in the morning.

4. A Maldonado ya lo habían matado mucho antes. Y lo seguirán matando miles de veces más: Mataron y mataron compañeros y / nadie te enseña a hacerlos de nuevo, ¿Hay / que romper la memoria para / que se vacíe? Miro / navegar rostros en mi sangre y me digo / que no murieron aún. / Pero mueren aún (Juan Gelman, “Allí”). Lograron sintetizar figuras fantasmagóricas para un público que pide sangre. Vampiros modernos y módicos que chupan la sangre regulada de los medios. Maldonado es un “vago”, un “terrorista”, un “indio”. Peor: un “cheto” como “uno” pero que desperdició todo por unos “indios”. Mucho más: Maldonado es de un grupo subversivo que niega la nación argentina; Maldonado es un pariente de un montonero del anterior gobierno que lucra con su muerte; un artesano que zozobra por márgenes imprecisos de un mapa lumpen y exige, en el riesgo, su propio sacrificio. La ingeniería de la muerte nunca mejor entramada: periodistas, políticos, fuerzas represivas. Desde la última dictadura que no se veía este movimiento tan audaz. Pero, también, y tal vez sobre todo, el hombre que te dice en la esquina: Viste estos zurdos que inventan lo de Maldonado para hacerle mala prensa al gobierno. Además, si está muerto, estaba con los mapuches. Terroristas. Vos sabés.

5. Bajo las matas / En los pajonales / Sobre los puentes / En los canales / Hay Cadáveres. // En la trilla de un tren que nunca se detiene / En la estela de un barco que naufraga / En una olilla, que se desvanece / En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones / Hay Cadáveres, escribió Néstor Perlongher. Que no queden dudas: hay cadáveres. ¿Cuántos cadáveres hay?, nos preguntamos. ¿Cuántos muertos, empalados, desaparecidos, violadas, golpeadas, desfiguradas hay? ¿Cuántas hay? Por eso, otra vez, Perlongher: En la provincia donde no se dice la verdad / En los locales donde no se cuenta una mentira / —Esto no sale de acá— / En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en la bragueta del que orina —esto no va a parar aquí—, contra los azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y Esmeraldas, / Hay Cadáveres.

6. Hay todo un mundo más allá (mucho más allá amigo metele piola detrás de las vías) de las vidas amenas del ciudadano alegre (en esas en que convive el primo facho y nosotros riéndonos de él y apurándonos a comprar dólares antes que se pudra todo) donde no ha llegado la democracia. ¿La democracia? ¿Quién se anima a ofender al sistema más justo de gobierno entre los hombres libres?
¿Cruzaste las vías guacho?

Los chicos mueren como moscas
los chicos mueren como moscas
mire señor aquí los chicos la laguna de aguas podridas
sopa
sopita
doctor en medicina
agarrarse la cabeza pero sin gritar estas cosas hay que decirlas
hace tiempo (Leónidas Lamborghini, “Villas”)

Tal vez si Maldonado fuera mapuche no supiéramos de él. Lo dijo Huala: esto sucede todo el tiempo. ¿A vos te sucedió? ¿Tenés un hermano ahogado en las zanjas de mierda de los desagües podridos de la ciudad? ¿No tenés un amigo que fue a bailar al centro y no volvió? ¿No tenés una hija negra que usó una pollera muy cortita?
¿Viste tu cara al espejo?

7. Dale al negro. Apuntá. Rápido. Dispará al negro. Dale. Dispará. Pará. A mí no puto. Al otro negro pelotudo. A mí no. Al negro. Al negro. ¡Al negro! ¡Al negro! ¡Al negro!

8. El macrismo es la síntesis perfecta de nuestra democracia. Inflemos el pecho y cantemos con la voz del violador a su amada muerta: amar es un milagro y yo te amé.

9. αορνος en griego significa “sin pájaros”. Los antiguos griegos encontraron esa imagen para definir al infierno. El Averno. Hace algunos meses fui a visitar a un amigo que tenía un ranchito y unos animales en un campo montaraz pero, ahora, vive a las orillas de Concordia en la peor pobreza. Regresamos a donde vivía. Donde hubo monte hay hoy un charco interminable de soja. No había animal alguno. Cuando volvíamos, mientras la tarde caía como quemando la soja insondable, mi amigo dijo: ¿Viste che? Ni un pájaro. Con los químicos que tiran hasta los pájaros rajaron.

10. Todos queremos estar en el primer mundo. Desde la estratósfera a Miami: volvemos con los bolsillos llenos de dinero y ¡chau pobreza! ¡Chau negros de mierda que viven de la medianera pa allá! Pibes en zanjas con las tripas afuera. Chau. Gallinas sueltas. Chau. Chau. Chicas violadas, empaladas, descuartizadas. Chau. Todos somos hijos de inmigrantes europeos en un país lleno de negros: ¿todos? ¿quién sos vos? Chau. Chau. Chau.


11. Macri entendió, como nadie, la lógica de nuestra democracia. Y bienvenidos todos: I love the smell of napalm in the morning. Bienvenidos todos. Porque Macri entendió toda la mierda que viene juntándose en las cloacas de nuestra democracia. Toda la resaca de cada sudestada. Bienvenidos todos. Porque, en esta, mi amigo, las zanjas podridas de los pendejos pobres están abiertas al público. Miren. Decidan. Pasen. Acá tienen a los niños raquíticos de su odio flotando entre la mierda. Pasen. Y miren. O tengan las pelotas. Los sueños. La confusión. La búsqueda. La rebeldía. Tengan en su nombre a Santiago Maldonado. A Santiago Maldonado quien está (porque acá uno tampoco deja de seguir estando, de seguir apareciendo) en Cushamen. Porque hay un desaparecido que habla. Y te habla a vos. No deja de estar hablando más allá de la lengua muerta de la democracia. Santiago Maldonado no deja de hablar. No deja. Santiago Maldonado. Presente. Ahora y siempre. Ahora y siempre. Hay un desaparecido que habla. Y te habla a vos.

[Publicado en la Tecl@ Eñe]

Sedimentos de un desierto nacional [extracto]



José Menéndez tenía en su estancia de Tierra del Fuego, Primera Argentina, un capataz escocés llamado Alexander Mac Lennan, apodado “Chancho Colorado”, de infausta memoria en la población de Punta Arenas, porque todo el mundo sabe que fue un cazador de indios, y él mismo lo reconocía. Pude conversar con un bisnieto de Mac Lennan en la Tierra del Fuego argentina. Y me sorprendió mucho al decirme que gracias a lo que había hecho Menéndez y los demás estancieros, hoy en día no existen en Tierra del Fuego los problemas de reclamos de pueblos indígenas que sí existen en otros lugares de Argentina y de Chile [José Luis Alonso Marchante, “Los Menéndez y los Braun, terror de la Patagonia”, Contrainfo, 12/8/16]

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Hay mapuches que son terroristas [Nicolás Van Ditmar, “Mano derecha de Joseph Lewis”, Perfil, 31/12/2017]

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Facundo Jones Huala, el mapuche que le declaró "una guerra de fuego" a la Argentina y Chile. Nació en Bariloche. Tiene 31 años. Chile reclama su extradición para juzgarlo por terrorismo. Ayer lo detuvieron (…) fundó la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), una fracción que promueve la lucha armada para forjar una nación mapuche en la Patagonia (…) También atacaron maquinaria perteneciente al amigo del presidente Macri en El Bolsón, el magnate Joe Lewis [Clarín, 28/6/2017]

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El presidente Mauricio Macri dijo hoy ser "amigo" sin "vínculos comerciales" con Joe Lewis y sostuvo que se busca "agredir" sistemáticamente al empresario británico. "Él (por Lewis) compró a dueños privados un campo, lo desarrolló, vive un par de meses al año, invierte para que sea sustentable, y le da trabajo a cientos de personas [Clarín, 17/1/2017]


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En la estancia La Anita de los Braun Menéndez está y estará para siempre, marcado con un monolito, el lugar que guarda los restos de los 610 peones fusilados por el Ejército Argentino en aquel espantoso 10 de diciembre de 1921, cuando el bellísimo Calafate se cubrió de sangre humilde por la codicia de los propietarios y la crueldad militar [Osvaldo Bayer, Realidades argentinas”, Página/12, 1/12/16]

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Osvaldo Bayer, historiador argentino, se entrevistó no hace muchos años con el dueño de La Anónima, que fue como se conoció la compañía que en 1908 fundó José Menéndez junto a su yerno Mauricio Braun. Cuando Bayer le planteó a Federico Braun que podrían por lo menos realizar un acto de desagravio por el exterminio, éste respondió que él había nacido el año cuarenta y tantos y no tenía nada que ver con esas cosas que se decían [José Luis Alonso Marchante en “Los Menéndez y los Braun, terror de la Patagonia”, Contrainfo, 12/8/16]

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[Menéndez y mercenarios de Julio Popper matando a pobladores Selknam en la Patagonia]

La familia Menéndez Braun no sólo fue responsable, junto al Estado y otros empresarios nacionales y extranjeros, del genocidio contra los pueblos originarios, sino que años más tarde fueron también parte de los responsables de la masacre de los 1.800 peones rurales de “La Patagonia Rebelde” [“Marcos Peña, heredero de los Braun Menéndez, genocidas de la Patagonia”, Izquierda Diario, 12/8/2016]

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La acumulación de capital presupone la plusvalía; la plusvalía, la producción capitalista, y ésta, la existencia en manos de los productores de mercancías de grandes masas de capital y fuerza de trabajo. Todo este proceso parece moverse dentro de un círculo vicioso, del que sólo podemos salir dando por supuesto una acumulación «originaria» anterior a la acumulación capitalista («previous accumulation», la denomina Adam Smith), una acumulación que no es fruto del régimen capitalista de producción, sino punto de partida de él [Karl Marx, El Capital]



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La historia de Austral da cuenta de cómo el poder económico de entonces, encabezado por Alfredo Martínez de Hoz en el Ministerio de Hacienda, compró las acciones de una compañía quebrada con el solo objetivo de evitarle a sus accionistas privados el pago de la deuda que mantenían con el Estado. Los empresarios rescatados por Martínez de Hoz eran los dueños de La Anónima: Federico Braun y Pablo Braun; Eduardo Braun Cantilo y William Reynal, primo del vicepresidente del Banco Central durante la dictadura cívico-militar (1979-1981). Con esta operación no sólo evitaron pagar su deuda con el Estado, sino que recibieron una compensación por la “nacionalización” de la compañía. Martínez de Hoz intentó venderle la empresa a Franco Macri, del Grupo Socma, y a Carlos P. Blaquier (Ledesma) [“Una operación para salvar a los privados”, Página 12, 15/3/2014]

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En la realidad, los métodos de la acumulación originaria fueron cualquier cosa menos idílicos [Karl Marx, El Capital]

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Diversos autores proponen que el grupo Azcuénaga fue el principal sostén civil del Proceso de Reorganización Nacional por la cantidad de funcionarios que aportó al gobierno dictatorial, y el influjo de las ideas de estos actores en los objetivos y el accionar dictatorial [Vicente Martín, “Los intelectuales liberal conservadores argentinos y la última dictadura: El caso de Ricardo Zinn”]

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No tengo idea si los desaparecidos fueron 9 o 30 mil [Mauricio Macri, entrevista, Perfil, 10/8/16]

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Cuando la CIA decidió que había llegado el momento de intervenir en Centroamérica adoptó  los argentinos que ya estaban asentados en varios países de la región y habían entrenado en el Batallón de Inteligencia 601 en Buenos Aires a medio centenar de oficiales que debían formar los escuadrones de la muerte en Nicaragua, Honduras y El Salvador, y cuyo desplazamiento a Buenos Aires fue financiado por un grupo de grandes empresarios, del denominado Grupo Italiano, del que era ejecutivo el ex viceministro de Economía de Isabel Perón, Ricardo Zinn [Horacio Verbitsky, Doble juego. La Argentina católica y militar]

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Zinn fue ejecutivo de las empresas Sasetru y SocMa, presidente de Sevel, entre otras ligadas al Grupo Macri, y fue el mentor intelectual del delfín del clan, Mauricio Macri [Vicente Martín, “Los intelectuales liberal conservadores argentinos y la última dictadura: El caso de Ricardo Zinn”]

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El grupo Macri con siete empresas en 1973 alcanza a poseer 47 en 1983 [Norberto Galasso, De la Banca Baring al FMI: historia de la deuda externa argentina]


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Los argentinos, ingratamente, no conocemos a fondo los hechos que conformaron la conquista del desierto, ni la trascendencia que tuvo para el crecimiento del país, ni el aprovechamiento que de ella hizo la llamada generación del 80 [Albano Harguindeguy, Ministro del Interior, año 1979 citado en “La larga celebración de la conquista del desierto” de Javier A. Trímboli]

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Pero lo que no se puede poner en duda es que, de no haber sido por la decisión de Roca, es más que probable que la Patagonia no sería hoy argentina [Pacho O´Donnel, “Un caudillo objetado por un revisionismo mal entendido”, La Nación, 17/10/2014]

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En la Patagonia hay más de tres millones y medio de hectáreas ya extranjerizadas y a nivel nacional son casi treinta y cuatro millones de hectáreas vendidas, algo así como dos provincias de Buenos Aires [Cesar Sagredo, entrevista en Radio Comunitaria para la Comunicación Popular, Bariloche, 14/7/2009]

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El general Villegas tiene presos a varios indios de su tribu que asaltaron una tropa de carros. Se les dio tormento para que hablaran, sin conseguirlo. Se les descoyuntó entre las estacas; algunos murieron, otros quedaron inútiles, a los demás se les envió a Martín García y de aquí a servir seis años en los buques de guerra [Álvaro Yunque, Calfucurá. La conquista de las pampas]

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La semana pasada el presidente Mauricio Macri se reunió con su par Michelle Bachelet en Santiago. El caso de Huala formó parte de la agenda bilateral [Clarín, 3/7/2017]

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Los nombres de los militares, políticos y terratenientes de la generación del 80, que cortaron pelotas de indios para ser los actuales dueños de la tierra, hoy aparecen en la mesa chica del gobierno de Macri: los Braun, los Bullrich, los Pinedo, los Pueyrredón, los Martinez de Hoz. A veces esconden su segundo apellido: Marcos Peña es Braun y Mauricio Macri es Blanco Villegas, descendiente directo de Conrado Villegas, militar que acaba el genocidio iniciado por Julio Argentino Roca y mal recordado como “La Conquista del desierto 
[“Los Macri”, Input / Output, 13/3/16]

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Hace muy poquito cumplimos 200 años de nuestra independencia y planteábamos con el presidente Mauricio Macri, que no puede haber independencia sin educación, y tratando de pensar en el futuro, esta es la nueva Campaña del Desierto, pero no con la espada sino con la educación [Esteban Bullrich, acto en la ciudad rionegrina de Choele Choel, 16/9/2016]

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Dentro de tres meses quedará todo concluido. Pero la República no termina en el Río Negro: más allá acampan numerosos enjambres de salvajes  que son una amenaza para el porvenir y que es necesario someter a las leyes y usos de la nación iremos a buscarlos aunque se oculten en los valles más profundos de los Andes o se refugien en los confines de la Patagonia [“Orden del día”, Julio Argentino Roca, 26 de abril de 1879]

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Sarmiento pensó el país, Roca lo llevó a cabo [Mauricio Macri, 24/6/2015]

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Aunque se estudien con perseverancia los intereses, la capacidad intelectual de las masas, en la República Argentina, en Chile y en Venezuela se verán los esfuerzos de esta inevitable y peligrosa amalgama de razas incapaces e impropias para la civilización [Domingo Faustino Sarmiento, Educación popular]

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Matar era fácil [David Viñas en la voz primera de la progenie Braun en Los dueños de la tierra]

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La ocupación final del territorio pampeano y patagónico significó 34.006.421 de hectáreas usurpadas, donde veinticuatro personas recibieron parcelas que oscilaban entre las 200 y las 650 mil hectáreas [Carlos Martínez Sarasola, Nuestros paisanos los indios, 2011]

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Las usurpaciones son inaceptables [Mauricio Macri, 8/12/2010]

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El 27, Conrado Villegas ordenó otra salida, (con los hombres y las caballadas ya descansados), en búsqueda de los indígenas que aún quedaban libres en el desierto.  El mayor Sosa con 100 hombres del Regimiento 3º de Caballería y una docena de indios “amigos”, avanzaron por el desierto sobre Pueya-Picún-Lauquén. Durante doce días recorrieron ese territorio y el éxito de la expedición, que incrementó aún más el prestigio de la División, se reflejó con la captura de 2 capitanejos, 21 indios de lanza y 114 de chusma; en los combates y refriegas murieron siete indios y se recobraron 120 caballos y una “punta” de ovejas [José Mayo, Un titán del desierto, Gral. Conrado E. Villegas]

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Qué son esos profesionales de la historiografía: ¿cómplices o afónicos? [David Viñas, Indios, Ejército y Frontera]


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[Según la prensa argentina, armas de la guerrilla mapuce RAM]

San Lucas, 1:48-52

Fue valiente con su cuerpo / alejó a los soberbios de su corazón / derribó a los ricos de sus tronos / y entronó a los pobres. / A los hambrientos les dio todos los bienes / y a los ricos (saqueados) los dejó sin nada

Caracas es nuestra batalla




Sobre Venezuela en Notas.

Mucho más que una montaña de basura
















Una crónica de Berisso en la tecl@ eñe.

/el buche del ñandú/





/ mi abuela dice que tengamos cuidado con las avestruces / que se meten adentro / se comen los relojes / se meten / que el hermano / tío / o cuñado / alguien de adentro / lo olvidó / si uno cierra el gallinero / me pregunta / por qué no cierran la puerta / por eso / se quedó sin reloj / bien merecido / porque el avestrú se lo metió en el buche / se comen / se meten adentro / y al buche / por eso / cuidado con ideas raras / los animales que no se metan adentro / que ella dele trabajar / cocinar / potajes / guisos / mate cocido / para todos / y dejan abierto / se van / y entran los bichos / se comen todo / al buche / afuera es un lugar / adentro es un lugar / me dice / que siempre anda gente con ideas raras / cosa de confundirse / como su sobrino / que no vio su petiso / y dijo / lo perdí / mi padre me faja / y salió a buscarlo / y recordó lo que decía Huiquil / vuelven a su querencia / cuando tristes o perdidos o enojados / vuelven a su querencia / y salió el sobrino / campo afuera / cruzó el monte / diez años tendría / no más / y cruzó el monte / solo / diez años / no más / porque dijo allá donde nació el potrillo / allá debe estar / pobrecito / y si no vuelvo con él / vaya paliza que tendré / y cruzó monte / donde puma / donde gato montés / donde yarará / y llegó a la querencia / pero no había vuelto ningún petiso / y vaya paliza / y vaya paliza / que le habrán dado / ahora / la abuela no recuerda / pero qué paliza / pero sí / con eso / de ideas raras /   hay que andar con cuidado / como la de dejar abierta la puerta / que se metan / las ñanduces / el polvo / las víboras / o peor / su hermana Rosita / vaya Dios a tenerla siempre / en su corazón / porque de chiquita / cómo sacarle de la cabeza / eso de amansar zorros / bicho dañino / me dice / como no hay otro / amansar zorros / le dio eso / y los cuidaba / de cachorritos / tan lindos ellos / tan lindos / y a mí que me ha dado ser medio delicado / con tantos libros / me van a agarrar esas ideas raras / de amansar zorros / que serán lindos / sí / pero crecen y no pueden / no pueden con lo que natura da / y se comerán / tarde o temprano / las gallinas / no importa cuánto cariño / cuanta comida / uno les de / que se comen las gallinas / por eso / puerta cerrada / que los animales no se metan adentro / y que siga el fuego cocinando para cuando vuelvan los hombres / y no tenga que ella andar preocupada / por tanta cosa / como el buche / de un ñandú / por eso / marianito /
puerta cerrada /


Elicura Chihuailaf



Hay un tiempo primero que une en un fuego todas las voces nuestras. Hay un canto que está en todos los pueblos que es ese tiempo. Hace mucho que no escuchaba un poeta así. De hecho, el año pasado estuve compartiendo un patio con Elicura Chihuailaf y en ese tono menor no terminé de darme cuenta de la profundidad de esa voz antigua. Si quieren convencerse de escucharlo todo pongan el minuto 26:50 donde le preguntan sobre su madre muerta. Habla del retorno al país azul con los antepasados.

Ho Chi Minh y las fórmulas de la revolución




La materia no existe. La materia existe. La materia es eterna. La materia es finita. El enemigo es el imperialismo. El enemigo es el imperialismo de nuestros corazones. El enemigo es el enemigo. La iluminación está en la oscuridad. Todos estamos vivos. Todos estamos muertos. Yo soy Ho Chi Minh. Yo soy Giap. Yo soy el ejército americano matando a mis compatriotas. Yo soy la mujer empalada. Yo soy el asesino. Vietnam es Vietnam. Vietnam no existe. Vietnam es la vida. Vietnam es la muerte. Vietman tiene miles de años de historia. Vietnam es un río salvaje que nos trae toda su resaca. Vietnam es lo que no se detiene. Eso es lo único verdadero. Lo concreto. Lo que no se detiene. Lo que existe. Lo que no existe. Nuestra guerra es hoy. Nuestra guerra no existe. Nuestra guerra comenzó hace miles de años. Giap combatió miles de veces esta lucha. Giap está muerto. Giap está vivo. Yo no soy Giap. Yo soy el río salvaje que lleva mi cuerpo.

: yo soy Ho Chi Minh. Yo no soy Ho Chi Minh. La guerra revolucionaria no se detiene. La guerra revolucionaria comenzó hace miles de años. La guerra revolucionaria durará miles de años. Yo soy el río salvaje que lleva mi cuerpo.



de Giap y otros poemas vietnamitas (próximamente editado por Club Hem).

Los poetas anfibios




Los poetas anfibios se habían multiplicado durante la época de lluvia donde la guerra se había tornado cruenta y patética. Los poblados destruidos, el olor a carne chamuscada, los perros cimarrones, raquíticos y hambrientos, perdidos por los caminos. 

El mayor poeta anfibio, Lâm, hizo célebre su máxima poética: no hay mayor hecho de belleza que ver un caserío arder en napalm. 

Los fotógrafos anfibios vivían durante semanas en la pobreza absoluta de las comunidades campesinas desplazadas para lograr las mejores tomas de los cuerpos hambrientos y mutilados. Los poetas escribían largas odas descriptivas del empalamiento que realizó un comando perdido de soldados invasores a una joven en Mỹ Lai. La utilización  de armas químicas por la aviación enemiga fue considerado por el novelista Dang como el uso lírico de los avances científicos.

París había recibido con honores a estos artistas que conquistaron sus cenáculos.  Lâm fue varias veces tapas de las más prestigiosas revistas. El francés, aseguró, era su lengua materna. Pero no negaba su origen vietnamita. Lo contrario: no había mayor aliento en el sopor metropolitano que el recuerdo de cuerpos mutilados. 



: no hay mayor belleza que ver un caserío arder en napalm.



de Giap y otros poemas vietnamitas (próximamente editado por Club Hem)

Diez años en Siberia


Algún día escribiré mis memorias: diez años en Siberia. 
Esta nominación carcelaria no involucra ni a mi apellido ruso ni a un gulag soviético. Es un módulo oscuro y olvidado de una vieja escuela donde trabajo. El nombre es perfecto: vidrios rotos, paredes sin revocar, agujeros en el techo, derrumbe constante de partes de las paredes, estufas que no andan, instalaciones de gas caseras, cables pelados en las paredes. Cada lluvia arma extensos charcos en las aulas. Durante años sólo ingresaban los preceptores más perdidos o duros para soportar estas condiciones extremas. Algunos de ellos fueron denominados por los alumnos como “los preceptores tumberos”. Cuando ingresé, inmediatamente, con pasión arrabalera, me sentí en el lugar indicado.
Esta precariedad material esconde grupos de alumnos brillantes. Acá aprendo el constante cruce y renovación del mundo criollo: cumbia, rap, esquina, guaraní, pararse de mano, parar la olla, historias de muertos y aparecidos, el barrio, el Altiplano.
Hace un mes que no daba clases por la sucesión de paros. Ayer, también, hubo paro. Pero decidí continuar la lucha desde otra trinchera: cara a cara.
La clase, como siempre, fue al ritmo de un campo minado. Como me gusta. De acá para allá. En algún momento comenté la postura de José Hernández en relación a la guerra de la Triple Alianza. Pregunté si había algún paraguayo. Pero no. Entonces comencé a explicar el origen de la palabra curepí que es “cure pira”... entonces, uno de atrás, me cortó y arrancó: hijo de correntinos, dijo, de Itatí. El otro fin de semana estuve. Me fui y a los dos días saltó lo de la droga. Alto quilombo. Curé es chancho profe, explicó. Al rato dicté algo sobre Borges y me preguntó si Borges era con V.
Hablamos de nuestra lengua. De cómo el español que hablamos está sedimentado por nuestro origen criollo. Lo ejemplificamos con tres palabras del MF: boludo, pelotudo, guascazo. En algún momento ese origen de cueros y de lenguas nos llevó a una pregunta que me gusta hacer porque siempre se responde de manera distinta. Pregunté si les parecía que nosotros teníamos más o menos sangre indígena –sí: la formulé así de errática-. Uno del fondo (que le habían dicho el “cuchillero”, "más bravo que Fierro este profe", pero él se desentendió de su fama y aseguró que “exageraban”), señalándose la jeta con los dedos (como si fueran dos fierros) chantó: mirá las caripelis. Otro, en tono más mesurado, casi de bibliotecario, explicó que nosotros los argentinos tenemos la mayoría origen indígena.
Siempre empiezo dando clases con el Martín Fierro. No hay mejor libro para hablar de la podredumbre de nuestras clases dominantes. Y no hay mejor tema hoy para explicar la situación precaria de todos nosotros. Pero, principalmente, explicar quién es Macri, quién es Bullrich, quién es Braun. Este poema no ha perdido nada de su actualidad política: cómo las familias del gobierno actual obtuvieron su capital cortando pelotas de indios, estaqueando gauchos, destruyendo el Paraguay, robando tierras. Matando y matando gente. En sus palabras, "mejorando la productividad". Todo esto sigue estando en el poema: la muerte de Luciano Arruga como Martín Fierro y el negocio de la comandancia de Miguel Braun.
Dando clases, también, cortamos la calle. Y cortando la calle, obviamente, damos clases.


p.d la foto ya tiene un par de años. Los docentes sabemos esta premisa totémica: el único que envejece en la escuela es uno; los alumnos siempre tienen la misma edad.

Ganar la calle, ganar la madre de todas las batallas



En las esquinas, en las verdulerías, en los almacenes, en las escuelas, en las fábricas, en los clubes. Todo parece convertirse en una trinchera política. Intercambiar con amigos, con vecinos, con desconocidos. Ahí, en medio de todo este desmadre popular, escribí estas líneas para continuar el debate entre compañeros y compañeras.

Milagro Sala



En el país de los Braun, los Martínez de Hoz y Blanco Villegas, una india es presa política. Cuéntenla como quieran. Más allá que haya algunos negritos ceba mate más que contentos. Miremos lo central: hoy la familia genocida de Jujuy está festejando. Esa familia podrida que una y otra vez Macri consideró una de las familias modelo de Argentina como cuando Nelly Arrieta de Blaquier fue designada embajadora cultural de la Ciudad de Buenos Aires “por su entrega y compromiso en favor del país”. Los Blanco Villegas / Macri lograron su capital cortando pelotas de indios, estaqueando gauchos, desapareciendo compañeros: familias caníbales los dueños de la tierra. Ojalá que estos mierdas alguna vez se pudran en la cárcel: los Macri, los Braun, los Blaquier, los Martínez de Hoz. Libertad inmediata a Milagro Sala!

En Uruguay


Antología poética publicada en Montevideo, 2016. Por Yaugurú.

Cosas de zorro



/leuvucó/

/ estaba donde buscaba / la tumba / buscaba donde la huella / el gran Guor / estaba donde buscaba / cacique ranquel / que mi abuelo / había mentado / cacique ranquel / de puro andar /  el hambre / cacique ranquel / donde laguna / cacique ranquel / que mi abuelo había mentado / que un día / que un día volverá desde Leuvucó / dijo / y todos seremos libres y todos / que un día /seremos iguales / eso dijo / cacique ranquel / por eso mentado /
el gran Guor /

*** *** ***

/ estaba dormido / o estaba despierto / quiero decir / estaban ellos en mí / quiero decir / como cazando en el desierto / en mí / en caseríos desconocidos / ahora / había comenzado el viaje / después / para mí / subir a un sin saber destino / subir a otro / hacer dedo / quiero decir /camiones viejos / rastrojeros / motos / caminando / otro micro / escuchar / como el zorro / a la noche / en un cruce de caminos abandonados / dormir / cuando pasa le hace seña / me dice / escondida entre arrugas / no es lo que es / me dice / no es lo que es / tenga cuidado / el hambre / no se apure / cuando llegue / será comer piedra / no se fíe / cuando llegue el hambre / tendrá miedo /
si me disculpa /

*** *** ***

/ se perdía en huellas / en perdices / se detenía cada / otra vez / donde subían / caras imprecisas / como un sueño / dormitaba / la sed / la garganta seca / y el traquetear que golpeaba / mi cara contra un vidrio / una radio / alguien escuchaba una radio / tierra que secaba la garganta / una agüita dijo / un nene detrás mío / o soñé / mientras la radio / contaba de unos cuatreros / o de unos caballos perdidos / o de un músico que había muerto / y la viuda / decía / diosito / por qué ahora /
por qué ahora que estamos tan pobres /

*** *** ***

/ cuando abrí / los ojos / cuando abrí / la sed me invade / bajo / porque la sed me invade / no saben / cuando abrí / la sed / sin preguntar / la sed es una serpiente / dentro mío /
la serpiente está viva /

*** *** ***

/ había / para entonces / mojado mi cara / no saben lo que es la sed / al salir / se había ido / estaba sólo en una estación / abandonada / ningún rastro / ningún micro / como si el sueño se hubiera ido / y yo / no saben lo que es / solo / bajo el sol / no saben / el desierto / cerca de Leuvucó / sentí / que tenía una piedra / en el corazón / y debía volver caminando / donde / había vuelto sin / darme cuenta / en la laguna de Leuvucó / estaba donde buscaba / no saben / la sed / lo que buscaba /
estaba donde sol /

*** *** ***

/ laguna de Leuvucó / tierra del gran Guor / y yo sin agüita / sin caballo / sin micro / sin bolso / sin /
en la laguna de Leuvucó /