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GIAP


Quiero cumplir 100 años / como Giap / que después me digan / los caretas / que dicen escribir / importante / algo / mandate una obra / les diría: / me chupa un huevo / habré escrito los poemas más feos / esta noche / y mañana a la mañana / después de mear / y a la madrugada / y otra vez anoche / pero yo solo / solito churita / me cogí / a los gringos! / sí / y vos / qué / esperando el micro / yo destruí / a los franceses / yo inventé el Vietnam / la guerra de guerrilla / fui amigo de guerreros / me tuvieron / como el máximo guerrero / rompí culos entre panteras y napalm / acaso fui adicto al opio / no leí aún mi biografía / y no necesité ninguna peliculita / nadita churita / para consagrarme / aunque bien se podrían mandar una / no digo con un gran director / pondrían un actorcito feo / medio petiso / retacón el pibe / pero ya me merezco una peli / ¿no les parece?// Decime / los que dicen / que tienen miedo de morir / ay de las sombras / que alargan sus días / en pantuflas / les diré su receta / además de ser una mierda / no sirve hermano / yo hice mil guerras / te canto la posta / escuchá a uno que sabe / y tuve tiempo de escribir libros / criticar mis guerras / tuve amantes / no fui trolo che / y además viví 100 años / cuántos cánceres de próstatas / oh próstatas de próstatas / se llevaron a poetas culorotos / raritos de celofán / y yo tendré cientos de estatuas / biografías / ¿cuántas? / hasta que decida destruirlas / o declarar otra vez la independencia / la guerra / tal vez mañana / vuelva al monte / hable otra vez con el campesino / otra vez la guerra de guerrilla / alguien debería decirme cómo sigue mi biografía / yo no pude leerla / estuve en la guerra / porque yo puedo declarar / mil veces la independencia / puedo decir / esta noche es mía / este culo es mío / sin soberbia / yo no estudié biografías / y pueden irse a la mierda / churita no te enojes / es cuestión de partir / de rodar / no se puede dormir dos veces en la misma cama / eso quería decirles / que se vayan a la mierda.//

Santa fe, esquina cerrito

Caminaba por
Santa Fe esquina Cerrito, pero
un criollo de los de mi barrio los que conocí
cuando andaba por el monte con
mi abuelo cazando vizcachas para comer para
ir a la casa con la abuela y sentir todo
el calor de los guisos y las coplas del campo sentí
mi barrio de zanjas abiertas y panzas pobres.
Caminaba por
Santa Fe esquina Cerrito, pero
un criollo de los del campo de mi
barrio de la fábrica un indio guaraní
me agarró del brazo él también agarrado a un
niño de pocos años a un bebé a un nenito
y me dijo “por favor, necesito una moneda, para
comer una moneda sola algo para”
y yo que pensé entre pobres solo pobres
entre los guisos que llamaban mugrientos los
criollos de los ranchos,
me sentí enojado
casi lo empujo casi
se me escapa un hijo de puta un San Martín
para gritarle
qué hacés criollo
llorando entre estos gringos, entre
tanta mierda, se macho
entre blancas estiradas su piel de
sus bolsillos llenos con
moneditas de oro y de arcoiris en sus años cromados.
Caminaba por
Santa Fe esquina Cerrito, pero
había turistas raros
 de idiomas que no se enseñan no se hablan
en el monte guaraní: rubias pelirrojas negras motas
todas con cámaras en cámaras de fotos
en Santa Fe esquina Cerrito pero seguí
el criollo lloraba, esquina
los criollos no lloran me lo enseñó
mi abuelo en el monte, no lloran
si el hambre aprieta
se golpea la cara con el viento a buscar
una vizcacha un peludo algo para masticar
pero seguí Santa Fe esquina Cerrito en
no donde había
monte vizcacha peludo
había sí: rubias pelirrojas negras motas
todas con culos enormes bocas de lagartos todas
bebedoras aburridas divertidas contentas deprimidas
entre tantos criollos
en el piso tirados juntando cartones colillas
durmiendo en el piso
pidiendo un cigarrillo suelto, un pucho
cualquier cosa
que puedan pedir porque pedir pedir pedir
un cigarrillo un trago un saludo una moneda
pedir algo por favor una cosita
que tengo hambre pedir pedir pedir
entre besos
de rubias pelirrojas negras motas
con sus culos enormes y bocas de lagartos:
pedir pedir pedir.

parte de guerra

Un adelanto del libro de poemas Bardo, que pronto andará por la calle, aunque viene retrasado:

Parte de guerra
la Araucania
los vagos de la esquina de mi casa
el Incario /los verduleros del barrio
los tobas /los albañiles los bardos
las trolas paraguayas /los arrabales
todo /curtido en nuestra espalda…

San Martín
escribió en el paredón
declaró la guerra a todo el Imperio
era otra vez
correntino y villero.

/compañeros
la guerra se la haremos
así curtidos
sin dinero
si no tenés pelotas para curtirte
por tu patria
tomatelá
que vienen los tiempos
de los que tienen el
odio engordando
sus venas/

le pregunté al croto
del baldío
quién escribió esa mierda
y se reía:
¿no sabías?
se declaró la guerra
y me vas a tener que pagar
todas las tardes
cuando quiera
las monedas
para mi cerveza.

El fin, de arrebato!





/ Este es el fin, guachita / de toda la ranchada / de arrebato / se pudrió / chau / el fin / mi negrita / me zarparon / me descansaron / de arrebato / el fin /

/ la historia se pudrió / ¿te rescatás? / la secuencia / alta locura / de por vida / alta joda / manijas / re sacados / por cualquier lado / por el puente Roma o por /
un baldío / escrachados/

/ todos los guacho están re locos /
/ todos los guacho están re locos /

esperando pa mojarse / las patas en las fuentes / alto arrebato en las villas de la ciudad / subite amigo / vamos por la Calchaquí / todos re locos / yendo al Oeste/

/ maneja vo´el lagarto /
/ alto largarto /
/ se pudrió la nariz /
/ por la lagunita /
/ por la lagunita…/
/ re piola /
/ con el lagarto /
/ que viene piola /
/ diez líneas /
/ manejá vo´el lagarto/

/ escracho / te deja hecho oro / en el Oeste está la mejor / ¡la mejor del Oeste! / vamo pa´allá y rancheemos todos juntos / ¡en el Oeste está la mejor! /

/ la lancha nos señala /
/ la lancha nos señala /
/ eh rata: ¿a quién agitás? /

/ el mono que le pintó / antes de la mañana / quiso caretearla / y caminó por el pasillo / la parte vieja de la villa / se mandó al rancho de la hermana / y después carpeteó al hermano / volvió al pasillo / y una puerta / de carpusa / se mandó / che viejo / sí, pibe / te voy a sacar choclotate por la oreja / y a la vieja la voy.../

/ dale no te cortés guacha /
/ vení con la vagancia /
/ dale no te cortés guacha /
/ vení con la vagancia /
/ nos vamos en la lancha azul /
/ ¡que rescatamos a los cobani! /

Me duele tanta caravana / el fin / guacha / arruinado guacha / el fin / la tuve que descartar / me cortaron la cara / chau las risas / pintó la fresca / chau el chamuyo / esta es la resaca / me quiero matar/
/ este es el fin /
/ de arrebato /
/ el fin /









Isla Paulino



para Carlos, maestro de la isla

El crota vive en la paulino, vive

en un rancho alto, el río

se mete por la ventana; por dentro

las damajuanas se ajuntan, entre maderas

que trabaja el crota, para hacer del tiempo

algo humano, algo nuestro;

la gente no lo entiende

ni son mis versos videntes, no

de su alma de río, de su isla paulino.

Toma vino patero, se cura

con yuyos

del monte, son las yararás

el peligro de la noche, para

un hombre dormido son

un único desvelo.

Él no preguntó,

a Dios no, ni matea

pensando en ello, por qué

creó la sudestada, creó

la bronca, el pus: la sudestada

que arrasa los ranchos, que arrasa

las maderas, las chapas.

Toda la mañana siguiente

agua anegada y resaca.

¿Por qué le preguntarías

al Crota

de su alma en vino, de su

alma en

isla paulino?

Tango para un obrero cualquiera


Yo no sé por qué hay tanta
tristeza entre tanta nicotina
entre tantas ganas de mandar todo a la mierda
entre tanto mango que muerde hasta la estúpida ilusión
de volarse los sesos
o dejarse llevar por el último tren a Buenos Aires
y saber que si uno se mata
hay tanto crío entre tanta miseria
tanto gurise sin ese mango que traés rezongando
de tal curtiembre
de tal petroquímica
de tal lugar…

Por eso cuando te veo
antes de acostarte fumando un faso en la esquina
saludando a un conocido
fumando con ganas que ese faso te queme
te queme todas esas ganas de todo entre tantas ganas de nada
pienso que no habrá más
una cumbia que nos limpie el hígado
una chacarera que nos aligere las penas.

Por eso la humedad tiene hongos de tango
y la selva taponada en las cloacas
no nos deja olvidar
la sonrisa chueca cuando empieza a lloviznar y también
las primeras goteras buscando un balde para pasar,
y cada gota que cae
que mañana el tren volverá a salir
que la fábrica volverá a abrir
que el cabaret volverá a cerrar
que los gurises volverán a pedir pan
y que volverán también
los gritos tuyos de los otros
de los míos de lo que querés escuchar

y qué jeta le vas a mentir a tu mujer
que fueron los pesos últimos en la esquina
para limarte los huesos que guardás
en los colchones profundos donde te vas a acostar
y cerrés los ojos y no haya nada negro nada
solo un sueño plomizo que mañana te haga despertar,

casi levantando una cortina metálica
sin recordar nada y matiés
maliciando el alba
maliciando entre casa el primer mate entre fuerte
y te prendas un pucho
saques la bici y vayas a laburar
y que no te acuerdes de nada negro nada
entre tantas cosas que
tendrías que recordar
entre tantas cosas que
tendríamos que olvidar.

de La razón de mi lima (Pixel, 2009).

Otro poema de pelea callejera





Rueda y cae,
lo veo erguirse tal un Lázaro orillero…

Sí, tiene los huevos bien puestos,
su cabeza se abre crispada
el pavimento la martilla erosionada,
la liman las limas de todos los tiempos.

Se levanta y golpea,
está solo,
la sangre elabora las dudas postreras.

Golpean
se arrincona,
no cae:
¡no lo creas!

Cierro los ojos
cuando los abro
estoy donde estoy,
ruedo y caigo.

de Con los pasos de la mala vida (metele cumbia guachín!) (Pixel, 2006).


Oda a la Escuela



Venía de Jujuy, de estar con mi primo Ricardo Dubín en Nazareno y otros pueblos hundidos en huecos de la puna, bajando a las selvas. Venía con la tierra ensanchándome y volví a cursar una de las últimas materias que me quedaban en la facultad. Supongo que la sensación no era nueva; en la clase escuché: lo real se resume a sentencias, a la posibilidad de hacer lógicos los enunciados. Entonces comencé este poema.


I
(aún sobrio)

Pido perdón porque no aprendí aún
ni el triángulo ni
a hablar a lo señor
ni eso que me calle
cuando hable el profesor.

Puedo decir como el poeta
ruso que aprendí
geografía con los codos.

Aprendí de los trenes terrosos
cuando miraba las golondrinas volar fuera
y nos encerramos en un cuarto
con mapas pizarrones
con maestras de cortas polleras.

Descubrí que la Amazonas
no era tan profunda
como
los misterios que se anidaban
entre sus piernas
mis maestras tiernas.

No fue en la escuela
donde aprendí
el guaraní criollo:

yo las amé

su almita india ruborizada
con las tetas al aire
y bucles rubios:

yo no inventé este mundo, amor

yo no le dije a Dios
que las vaginas sean ranuras
ni las penumbras rojizas
sean espasmos de una flor
de primavera

volví y era una tapera

pero recuerdo
el triste trocado de eternidad
que es un monte
en tu cuerpo desnudo
con los billetes de un fulano
lánguida belleza pálida esmeralda de tus ojitos criollos

yo no inventé este mundo, amor

me dormía la ventana
la lección de geografía de lengua.

Cuando anduve por los campos
nadie me dijo cada caballo
tiene su nombre cada color
y no todos los colores
están en los cuadros del salón

tropilla de un pelo
pobreza de un solo amor

yo soñé
con sus tetas de colores policromes
señoritas
cuando dormí en el suelo
por primera vez

yo las soñaba
y eran como los Andes
en mis manos,

tropilla de un pelo
el gaucho más infeliz.

Aprendí en la calle
que las mujeres hay tristes
criollitas gringas
paraguayitas rusas

tropilla de un pelo
pobreza de un solo amor.

Escupen su sexo
en un pañuelo no les pude
las quiero
en su nariz
siempre fui un François Villon arrabalero
escribir un poema
que las redima que entre
sábanas sudadas ajenas seamos
los cuatro de copas
con champaña merca
para la noche entera.


II
(ya borracho)

…algunos / otros muchos de los menganos
fulano es yo / dijo el poeta francés / menganos somos
dije uno yo.

Ya no entiendo los trabalenguas
de dios pero en la esquina
de mi barrio hay un croto
que habla su lengua me contó
que él sueña con los sueños del señor

¡ay!
yo le robé unas monedas
no lo escuché
al croto pitón …

amor, ¿dónde dormí hoy?

Dicen
si yo hubiera hubiese haya sido creería
otro tiempo mejor que otro distinto
otro mucho no éste
entiendo no hablo se imagina se sueña

dicen
con Cleopatra
besos en nalgas
pálidas noches luna llena rodeados
aromas intrigantes vaginas gatos secretos

dicen
soñar levantar un fusil
bandera roja praderas lejanas
ser un héroe en Hungría en Rumania en Croacia
en algo que

pero
soy el único
que agradezco no haber
nacido ni un
segundo antes un segundo después.


III
(aún despierto)

un grande malón sangriento
tus labios

¿te lavaste los dientes, mariano?

una maloneada
al Mio Cid campeador recuerdo
curtirle la espada la cruz las pibas
culearlo en plaza pública
cantando un lonkomeo
llorando por su culo abierto

tropilla, no recuerdo

borracho pendenciero
hermano piola el vago
juntaríamos tigres cebados
perderíamos
en iglesias en santuarios
en espera en claraboyas de baño
cansados

tropilla, no recuerdo


IV
 (aún)

las palabras se me piantan pedregosa vida mi río podrido
quién me dijo no que no
había dioses entre tanta chapa duermo despierto
que no que no
pasa el último tren
que no que no que no

me vuelvo a escapar:
¡adiós, señoritas! ¡sus piernas largas! ¡mis tiernas maestras!

de Bardo (Pixel, 2012).

Con los guantes calzados

Como todo pibe con anteojos siempre admiré a los que aguantaban la parada en la esquina, los peleadores que salían despedidos de la bailanta hasta la primera zanja a pura piña, esos que el domingo a la tarde, en la placita del barrio, contaban peleas que ya eran épicas de la noche anterior. En mis tres poemarios tengo versos dedicados a esos luchadores. Comenzaré a subir algunos de esos poemas a los vagos que se calzaban los guantes por puro oficio de guapo. Empiezo con uno de mi primer poemario: Con los pasos de la Mala Vida (2006).

El guacho lo apura
(¡él que ya le tenía la bronca!)
relojeándole la jeta
lo madruga:
por gil y bocón.

Una en el estómago
y otra en la nariz, ¡ya está!
Recibe como manco el ñato
y se le cae la punta
que era toda su fortuna…

Le picotea la cara,
le calza un revés.
Lo va llevando
contra la pared
cabezazo y a otra cosa:
¡andá a cantarle a Gardel!

Con un codazo
cae al cemento
y sus dientes
con sangre
quedan ensartados
al pavimento.

Todo roto
en el piso:
¡lo tienen que entablar
como Cristo!

Lo juna regalado
y le asalta entonces
la duda
piensa en tajearle
los pómulos
hasta el labio
una media luna.

Le rescata unas monedas
para volver
pero da dos pasos
atrás
otro dos más.

Y el vino y la pelea y el sueño
como un gancho de atrás
lo hacen caer.

Ahí duermen los dos:
uno al lado del otro
como dos borrachos
soportando la eternidad.

de Con los pasos de la mala vida (metele cumbia guachín!) (Pixel, 2006).