CURIOSIDADES DE
Por Dios, qué batalla
Dieter J. Feuervivaldi (1811-1871) y Ludwig Andreas Feuerbach (1804-1872), desarrollaron una curiosa y larga discusión filosófica que se dio en denominar contrapunto filosófico, antecedente insoslayable de la dodecafonía hegeliana y el atonalismo marxista. Se conocieron en la adolescencia, cuando cursaban sus estudios en el Seminario de Leipzig. Ambos practicaban la religión católica, de lunes a viernes, y la luterana los fines de semana. La controversia nació, años después, cuando Dieter se convirtió al islamismo, culto al que empezó a dedicarle los días miércoles. A Ludwig Andreas no le parecía apropiado ese día –justo a la mitad de la semana laborable- para orar en dirección a
Dieter produce su primera gran obra: Feuerbach se la come, ilustrada con dibujos obscenos realizados por el autor y referidos a los hábitos sexuales de Feuerbach y de Dios.
Ludwig Andreas responde con su ya célebre tratactus: A Feuervivaldi no se le para, glosado con sonetos groseros dedicados a su rival. Tras la publicación se retan a duelo, evento que tiene lugar en el campus de
Dieter publica entonces una sucesión de escritos teológicos que Feuerbach replica con marcada obstinación: a De quién es esa manito, Feuerbach responde con Tuyita, tuyita; Feuervivaldi edita Dios está en los tobillos que recibe como refutación por parte de Feuerbach la enfática Teología de los calcetines (obra escrita en voz alta ya que, para entonces, la hipoacusia de Feuervivaldi era severa). Durante diez años se asestan libros, ponencias, artículos, sustantivos, verbos y adjetivos. La aparición de Dios es ateo escrito por Feuervivaldi confunde a Feuerbach y lo sumerge en una larga depresión de la que saldrá cuando el joven Karl Marx comienza a refutarlo. En sus diarios, hacia esas fechas, Ludwig Andreas anota: ¿Es que acaso nací para ser un sparring de los filósofos?
Dieter J.Feuervivaldi, vacío de rivales, se vuelca a la bebida, al ateísmo y pone una mercería en Davoz Platz, Suiza. Allí pasará los últimos años de su vida, rodeado por los nietos que jamás tuvo.





















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