Los poetas anfibios




Los poetas anfibios se habían multiplicado durante la época de lluvia donde la guerra se había tornado cruenta y patética. Los poblados destruidos, el olor a carne chamuscada, los perros cimarrones, raquíticos y hambrientos, perdidos por los caminos. 

El mayor poeta anfibio, Lâm, hizo célebre su máxima poética: no hay mayor hecho de belleza que ver un caserío arder en napalm. 

Los fotógrafos anfibios vivían durante semanas en la pobreza absoluta de las comunidades campesinas desplazadas para lograr las mejores tomas de los cuerpos hambrientos y mutilados. Los poetas escribían largas odas descriptivas del empalamiento que realizó un comando perdido de soldados invasores a una joven en Mỹ Lai. La utilización  de armas químicas por la aviación enemiga fue considerado por el novelista Dang como el uso lírico de los avances científicos.

París había recibido con honores a estos artistas que conquistaron sus cenáculos.  Lâm fue varias veces tapas de las más prestigiosas revistas. El francés, aseguró, era su lengua materna. Pero no negaba su origen vietnamita. Lo contrario: no había mayor aliento en el sopor metropolitano que el recuerdo de cuerpos mutilados. 



: no hay mayor belleza que ver un caserío arder en napalm.



de Giap y otros poemas vietnamitas (próximamente editado por Club Hem)

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