FIDEL




Fue un viejo amigo de toda mi vida. Era un pendejo bocón, trasnochado, irrespetuoso en medio del menemismo y cada vez que me decían eso ya pasó de moda yo recordaba a Fidel. 
Nombrar a Fidel en lo ´90 era no entender nada. Y yo no quería entender nada y estaba Fidel para bancar la parada.
Mi viejo había estado varias semanas secuestrado y cada vez que me decían que eso había quedado en el pasado, que el tiempo era otro, como en una épica ajena y propia, yo decía Fidel. 
Hace poco escuché el discurso de Hugo Chávez en su primera visita a La Habana. Decía que todos los jóvenes que viajaban a Cuba, por primera vez, en realidad, estaban realizando su segundo viaje. Porque durante años habían viajado en sueños y esperanzas. Moriré sin haber conocido la isla de Fidel, y recordaré este año yeta como pocos.
Habrá mucho para decir. Yo tengo poco.
Fidel, ante todo, es un amigo de la adolescencia. Ese viejo me bancó la parada miles de veces. Gratitud total.

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