Hay que darles tiempo a Macri y sus ministros o historia de una infamia que no acaba.

Los Braun juntaron cada uno de sus billetes con las pelotas de los indios tehuelches a las que le pusieron precio y por las que lograron ser patrones de estancia; como un genocidio no les fue suficiente fueron los principales responsables de los fusilamientos durante la llamada "Patagonia Rebelde" y participaron en meganegociados con la última dictadura. Cuando Viñas le puso voz al primero de la progenie caníbal lo primero que dijo para definir a los Braun fue: “Matar era fácil”. Hoy son los patrones del comercio exterior en Argentina. Los Bullrich lograron sus campos financiando la matanza de indios. Hoy son los patrones de la educación y la seguridad en Argentina. La larga e infame familia Pinedo, nos dio un Federico ministro en los gobiernos conservadores cuando la Argentina festejaba ser una provincia británica y endeudaba el país regalando sus recursos y se creaba, a dicho de Jauretche, el estatuto legal del coloniaje. Hoy son los patrones de la rosca política para lo que saben hacer: pleitesía a la Corona. Los Prat-Gay crecieron a la fuerza del trabajo esclavo de la industria azucarera y de la financiación a Bussi que les facilitó el trabajo empresarial con la desaparición de cinco obreros que sudaban grasa militante. Hoy son los patrones de la economía en Argentina. Un breve repaso por las vidas y los apellidos del actual gobierno, un mix modernizador de las viejas oligarquías y de burguesías parasitarias que nacieron hacia la década de 1950 y lograron establecerse en la última dictadura cívico militar, muestra familias que lograron sus fortunas cortando pelotas, torturando y matando, haciendo que el Estado (digamos: los laburantes) pague las deudas que ellos nunca pagaron. Pero podemos seguir: un Frigerio colocó a Magnetto en Clarín, Marcos Peña es Braun y Macri es Macri. Estos apellidos lograron sus espacios políticos y económicos con las manos llenas de sangre, de corrupción, de violencia clasista. Descreídos de las mediaciones políticas y las zozobras democráticas, vienen a hacer lo que saben hacer. Poner orden cansados de la chusma. Y como en un cuento gótico, estos monstruos cada vez que no se los destruye vuelven fortalecidos de sadismo, osadía y odio.


Como pueblo estamos en una cruzada inédita y salvaje. Nadie te enseña a volar en el espanto, escribió Gelman, pero acá estamos. Guachos, seguramente, como pocas veces, en nuestra huella política. Como los hijos de Fierro espantados de un lugar u otro como perros mojados. Pero uno no suele elegir las condiciones de vida. Elige la lucha. Elige como Fierro plantarse contra la partida. Porque, también, si están los patrones, está este pueblo y su historia de lucha. Que también tiene hombres y mujeres con sus apellidos. Mucha historia curtida para sentir que podemos dar pelea. Que, tal vez, en esta, los Bullrich, los Pinedo, los Mitre, los Blaquier, los Macri y los Braun, no van a poder. No. En esta, podemos nosotros. No importa lo guacho que estemos, cabalgando tierra adentro, buscando este destino. En esta nos plantamos nosotros.

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