Los barrios piden cancha o algo así, seguro, dijimos con Pablo y David, mateando en su rancho, cuando estaba por publicar por Pixel Editora mi primer librito de poesía: La razón de mi lima. Pixel era aún un proyecto de editorial enclavado en uno de los arrabales más posta: el Hipódromo. Barrio de bares, criollazos, studs, esquina. Hoy, de hecho, cruce esa vieja casa donde funcionaba Pixel y en la puerta había un tipo andando a caballo -a pelo-, descalzo y con una birra en una botella de plástico en la mano; me cruzó por delante del auto como diciendo acá paso yo primero... en el Hipódromo, donde nació Pixel, donde pensamos cómo darle palabras a este mundo barrial tan distinto a los barrios transgénicos donde proliferan las editoriales como shopings y los escritores como publicistas; donde pensamos que los barrios pedían cancha y se necesitaba una editorial que de esa discusión. Por eso esta movida. Por eso cinco años después Pixel se planta en los barrios. Poesía, murga, rap, milonga, chamamé, fotografía, grafiti y qué se yo cuántas más. Primera parada, encima, Berisso. Mi barrio. En El Clu. 

Ya sé que algunos andan diciendo que la luna es siempre la misma. Pero la pifian. Esta luna, la de Berisso, es más posta. No lo duden. No digan que no les avisé.

El sábado. A las 20.

No hay comentarios: