Un pedagogo de la revolución

Paulo Freire hablaba de los pedagogos de la revolución. Nombraba a tipos como el Che, Fidel, Amílcar Cabral. Hay cientos, no abusemos de la cita. Son quienes enseñan la huella en los momentos más difíciles, los que no se rinden, los que desentrañan la trama oculta de este mundo injusto. Hablando y luchando. Freire decía: citar menos a Marx y vivirlo más; cambiar el lenguaje; aprender la sintaxis popular; perder el miedo a la sensibilidad; ser menos dogmáticos y más radicales. Se puede ir Chávez pero no se va lo que nos enseñó este patriota: dónde está la lucha, buscar en nuestra lengua la cifra de la independencia, el orgullo de ser criollos, indios y negros, el amor por nuestra tierra. Chávez volvió de las más difíciles: golpes, enfermedades, mentiras. Si hoy muere, nos deja lo más hermoso, ese aviso al Cazador y Riflero de nuestro pueblo, según nos había advertido Ruben Darío. Por eso hoy, otra vez: fuera yankis de mierda porque acá está la América de Simón Bolívar.

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