Molfino/4


CURIOSIDADES DE LA FISICA

El argentino cuántico. Isidoro Giampietro, centreforward del Club Alumni –el mítico de los hermanos Brown-, fue transferido al Bundeskraus de Berlín en 1898. El delantero, a su vez, era un curioso de la física y en cada partido, analizaba la aceleración de la pelota en juego y la materia inerme del balón parado. Esta inquietud lo distraía de los avatares del juego y de allí su escasa capacidad goleadora: 5 goles en 192 partidos. En sus ratos libres anotaba el fruto de sus observaciones, como ésta: “el balón disparado desde el corner suele describir una elipse en caída que mengua su velocidad y permite el cabezazo, instancia que hace variar la longitud de onda de las moléculas de cuero de la pelota”.

Ya en Berlín aprende el alemán mientras sorprende a la afición del Bundeskraus con sus aparentes lagunas mentales. A uno de los encuentros asiste el físico Max Plank y al cabo del primer tiempo comprende que ese jugador argentino juega escrutando las leyes de la velocidad de la materia. Pide ser presentado, lo llevan al vestuario al término del match y se duchan juntos mientras intercambian opiniones sobre el proceso aritmético del chanfle y la ley de radiación térmica en los tiros libres indirectos. A los días, Giampietro invita a un asado a Plank quien llega acompañado por Schrödinger, Bohr y Heinsenberg, integrantes del equipo que venía investigando lo que será, un año después, la mecánica cuántica. Los físicos no llevan vino al asado y se registra un altercado entre el argentino y Plank, el cual es aplacado por Bohr con la siguiente frase: “Si sustituímos la integral de frecuencia de vuestros gritos por una suma no contínua de moléculas divertidas, podríamos reemplazar el vino por cerveza o, de lo contrario, tenderemos al infinito”. El incidente es conocido como “Polémica Giampietro”. El delantero es invitado a integrar el equipo de científicos: se le encarga la etapa de precalentamiento y tácticas para charlas con teoría detenida.

En una de las reuniones, Plank enuncia la hipótesis de que la radiación electromagnética es absorbida y emitida por la materia en forma de cuantos (quantas) de luz o fotones de energía mediante una constante estadística. Esto le causa mucha risa a Giampietro y debe ser medicado para cortarle el ataque de hilaridad. Cuando sale del coma risueño, exclama: No entiendo una pepa pero suena genial. Luego de la primera formulación cuántica, dada a conocer en diciembre de 1900 en la Sociedad Física de la Academia de Ciencias de Berlín, Isidoro Giampietro, alentado por Heinsenberg, recopila y edita sus anotaciones relevadas en los campos de juego bajo el título de “Comportamiento ondulatorio e interferencia de la pelota”. El trabajo es muy comentado en círculos físicos y en triángulos académicos. Se retira del fútbol y monta el primer acelerador de partículas, dos años antes que el construido por Rutherford. El acelerador Giampietro es recordado “como muy primitivo e incapaz de acelerar un triciclo”, según una nota de Scientific World de 1943.

Cuando Plank formula su teoría subatómica e incorpora los conceptos de partículas elementales de la materia aplicados a los electrones, neutrones, átomos, entre otras, lo hace en casa de Giampetro durante una sesión de yoga. Giampietro recae en un ataque de risa incontrolable y sale del mismo gracias a una sesión de hipnosis realizada por un joven discípulo de Jean-Martin Charcot de nombre Sigmund Freud. Plank, angustiado por lo que supone una nueva crítica de Giampietro a sus teorías, intenta suicidarse con una sobredosis de protones. Luego de estos episodios se distancian para siempre. Isidoro Giampietro decide regresar a la Argentina con el propósito de aplicar la mecánica cuántica al fútbol pero el país todavía no estaba preparado para dar semejante paso. Su nombre cae en el olvido y recién será rescatado en 1973 por un longilíneo director técnico de Huracán, César Luis Menotti, quien logra un campeonato con variantes inspiradas en el pensamiento de Isidoro Giampietro.

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