Molfino/3



CURIOSIDADES CIENTIFICAS

EL DARWIN NEGRO. En las doradas planicies del este de Nairobi, nace en 1898 Samburu Kibaki, hijo de un guerrero Masai y de una antropóloga alemana, cuya notable inteligencia se dio a conocer a sólo 15 minutos de haber nacido. Según la leyenda, el recién nacido no lloró sino que recitó un extenso fragmento de “Tierra Baldía” de T. S. Eliot, en swahili, su idioma natal.

Su infancia fue recorrida por la tragedia. Durante la gran hambruna de 1909, su padre se comió a la antropóloga alemana no permitiendo que el pequeño Samburu probara un solo bocado de su madre. Este episodio lo marcó definitivamente y lo llevó a imaginar que el Hombre descendía de los Leones. Alejado de las prácticas guerreras masai, Samburu se dedicó a explorar el mundo de la biología al que llamó Okando que, en swahili, significa “cuánta cosa viva anda por aquí”.

Durante el protectorado británico, Samburu estudia las costumbres europeas, coligiendo que las mismas son Belenda Kumo (“¡Qué diferentes que son!”)y escribe su primer texto, 1.966 páginas de hoja de pelma, una especie de palmera salvaje o awenda soka. Titula el trabajo “Kasala oi Naburi waijli tengue duba duba da” (traducido al inglés como ¿What? y al español como ¿Qué?). La tesis central manifiesta que el Hombre no desciende de los Leones sino de las lianas y que un complejo proceso evolutivo acelerado por una gran tormenta eléctrica determinó la creación de los cordones umbilicales, primero, para dar paso luego a los bebés gracias a otra gran tormenta eléctrica. Fue expulsado de la tribu por el consejo de ancianos, aplicándosele la ley masai llamada “Obenda” (“Este está en pedo”, en swahili).

A los 23 años se casa con Kasima, una keniata de seis tetas, sólo con el fin de estudiar el fenómeno Bunga (“No le cuelga nada entre las piernas”). De estas observaciones, nace su más original y sorprendente trabajo teórico: “Enkere bagata, una aproximación al Enkere bagata”. Lejos de conocer las teorías darwinianas, su pensamiento padece justamente de éso: se aleja de las teorías darwinianas. Y postula que el Hombre desciende de muchas cosas y no atina a señalar ninguna en específico. Lo original de esta obra reside en su último capítulo, en el que Samburu describe un atardecer junto a una aguada y observa a un grupo de monos que chancean luego de haber bebido. Dice textualmente: “asmanda jomo gabiga é, saru moi okendo sha la la” (“Qué extraño, se mueven como Hombres”). A este destello lo retomará tres años después cuando escribe “Mogambo”, novela antropológica que luego fue llevada al cine, protagonizada por Clark Gable. Su búsqueda del Origen no cesa y hacia sus 40 años, vive ocho meses infiltrado en una manada de búfalos, experiencia que abandona por considerarla kumo (“nada que ver”). Sorpresivamente, un golpe de estado comandado por mercenarios sudafricanos lo lleva a la presidencia de Kenia y dicta numerosas leyes favorables a los monos: ya entrevee la punta del ovillo. Al año de gobernar, su gabinete está compuesto por seis keniatas, dos leones, un búfalo y siete monos. Empero, una calurosa noche del Hujami jutsi (“verano de mierda”) su tienda de campaña es asaltada por un golpe de estado liderado por leones y no sólo es depuesto sino devorado por una pandilla de monos drogados con osinya, un opiáceo que se extrae de la manteca en mal estado. Fue el final. Samburu Kibaki, quién lo puede negar, es, fue y será, el Darwin africano.

1 comentario:

Alexander Ulloa dijo...

Hola amig@! Te invito a mi nuevo blog de relatos.
Te espero!!!
http://creatividadyletras.blogspot.com/

Un abrazo*

Alexander