sobre Posted by: Corte y confección de antología de Gabriel Báñez.

Hace muy poquito mi amigo Juan me acercó el libro. Con cierto recelo de haber compartido la misma ciudad y la escritura (ya Schopenhauer explicaba la incapacidad para la afinidad entre personas de un mismo oficio, empezando por las mujeres, claro está) me dejé en la cama a leer estas crónicas impecables.
En “Originales de peso en Finca Figía” los museólogos cubanos descubren bajo distintas capas de pintura inéditos de Hemingway. En un congreso de pompa oficial presentan la revelación. Imposible no recordar cualquier Universidad: la tortuosa e imposible traducción de autores clásicos; el descubrimiento filológico de un manuscrito de un autor consagrado que tranquilamente lo hubiera podido escribir mi vecino de seis años; soporíferos críticos que ahuyentan al más inflexible de los lectores de la buena literatura. Sin embargo, Bañez no necesita denunciar ningún tipo de snobismo académico o burgués. Prescinde de tal denuncia. Simplemente explica qué son los inéditos de Hemingway: anotaciones marginales en el baño del escritor sobre su masa corporal entre los años 1942 a 1953.
En “John Fante y Karl Krauss” entendemos la irreverencia de Bañez con el canon literario (una de las tantas veces que nos recordará a Arlt.) Allí presenta a Fante a través de una edición de Selecciones del Reader´s Digest. No es una fácil reivindicación a las malas traducciones, sino una apología a la narrativa. Como en Arlt la literatura es siempre traducible. Las traducciones siempre esperan “fallas virtuosas”. Quién no recuerda, otra vez, a Robertito leyendo malas traducciones españolas… este gesto deliberado es un hipérbole de sus lecturas (para nada complacientes con algún requisito a la moda): Fante, Lynch, Mrozec, Ma Jian, Styron. Muchos de los cuales nunca he leído y (sin Internet a mano) podría sospechar invenciones de Báñez.
Los temas se presentan azarosos. Sin embargo, Bañez aprovecha el reciclado cultural de nuestros días para explicitar la impostura, la farsa: en “porno duro” nos enteramos que un crítico reveló la asidua compra de Kafka a pornografía, en “Genitivo” Mark Twain nos explica al Presidente Obama. Si el libro me encontró varias veces en mi cama riendo como un tarado, no puedo dejar de nombrar: “No hay que ser prejuicioso” donde los cuernos maritales se mezclan con los ovnis o “Bilocación” donde un albañil se asume en dos lugares al mismo tiempo.
Esta joyita, además, se puede conseguir gratarola en la editorial de La Comuna en el Dardo Rocha.

1 comentario:

Milenrama_Descalza dijo...

Recomiendo lectura y acuerdo con Mariano. Una joya. También pueden darse una vuelta por el blog que tenía porque aún no lo han cerrado.